Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Relatos. Mostrar todas las entradas

sábado, 21 de enero de 2012

pesadilla antes del vermut

 

Los del FBI (brazo ejecutor de la justicia americana) irán cerrando una a una las webs de descarga y servidores de archivos, tendremos que ir buscando nuevas maneras de compartir, en unos años a lo mejor debemos quedar en la plaza del pueblo para de manera disimulada pasarnos los Dvds como hacíamos antaño con las cintas de casete y los VHS. Lo bueno es que nos volveremos a ver las caras ya no seremos un perfil de facebook o un blog mínimamente visitado. Buscaremos alguna contraseña para reconocernos, mientras policías de paisano vigilan que no arruinemos a las discográficas y filmográficas. Al mismo tiempo los gobiernos que aprobarán estas leyes nos harán más pobres cosiéndonos a impuestos para salvar a los pobrecitos bancos de sí mismos. Con unos sueldos y unas condiciones laborales que retrocederán décadas, los pobres cada vez más pobres no pasaremos los test de inteligencia hechos para ricos lo que nos convertirá cada vez en más estúpidos y encima como la ignorancia y la pobreza se retroalimentan no nos quedará otra que ver los programas de Telecinco, donde con un lenguaje a la altura de nuestros intelectos, tertulianos chabacanos se despellejan unos a otros, pero que bien que estamos, pensaremos mientras comparamos nuestras vidas planas y grises con la de esa gente que en la tele tiene que pagar millones por demandas por difamación.

Perdonad estaba dormitando y tuve una pesadilla.

martes, 3 de enero de 2012

¡Cómo ser inmortal!

 

Cuando tenía 14 años, allá por el 80 (año) tenía la sensación de inmortalidad que suelen tener los adolescentes. Veía el año 2000 como algo muy muy lejano y de ciencia ficción, además fue la época en que empecé a leer ese tipo de novelas de anticipación como gustaba de llamarlas yo, en algunas de Asimov los seres humanos vivían más allá de los 400 años al haber controlado las enfermedades. Al poco de convertirme en un lector compulsivo, de esos que leen caminado por la calle y que cruzan sin mirar los pasos de cebra por despiste o por que estaba a millones de años luz de allí, llegó a mis manos El Quijote, obra inmortal, obra que traspasará el tiempo y los anales y se convertirá en un hiperclásico dentro de 3000 años (con permiso de los Mayas).

domingo, 24 de abril de 2011

Un puesto de trabajo

 

Estaba expectante, éramos unos 50, el ascensor se abrió y comenzamos a entrar. Ese ascensor nos elevaría alrededor de trescientos metros, unos cien pisos del enorme edificio que se levantaba en la Plaza C@t@luni@ de Kuching en Malasia, donde mi familia había emigrado desde Barcelona hacia unos 40 años. Ya estábamos todos dentro cuando una alarma comenzó a sonar y en las pantallas del ascensor apareció un rostro y una señal por todos conocida, una mano con el pulgar hacia abajo. Había una persona “non grata” entre la cincuentena de almas que pretendíamos subir, la foto del susodicho apareció en las pantallas y un montón de manos comenzó a señalar a su portador, ni un segundo después un policía se acercó al ascensor y se lo llevó esposado, seguramente tan solo sería por no pagar alguna multa de aparcamiento, lo retendrían unas horas.

Además el ascensor estaba dotado de SDAA (Sistema de Detección de Acceso a las Alturas), como casi todos desde el atentado de Burj Khalifa, el que fuera el edificio más alto del planeta, perpetrado por integristas cristianos.

Allí estábamos, en el piso noventa y ocho, la ciudad se perdía a nuestros pies ya que la pared era totalmente transparente, pasamos a una sala repleta de ordenadores de ultimísima generación con una pantalla táctil y flotante delante de cada asiento, las pruebas estaban a punto de comenzar.

Gracias a mis tres carreras, ocho másters y cinco postgrados me sentía preparado para afrontar cualquier examen, aunque suponía que los demás también estarían sobradamente preparados, pero confiaba en mis posibilidades después haber competido contra diez mil personas en los últimos dos meses, los que allí quedábamos éramos la elite y cualquier empresa estaría encantada de contarnos entre sus empleados. Las pruebas que duraron catorce horas incluían: cultura general desde el punto de vista chino-africano, un análisis de la situación mundial después del gran guerra del 24, cálculo adiferencial basado en la teoría de superjuegos estocástica, conocimiento de nuevas especies de mutación rápida aparecidas en las cercanías de las centrales nucleares, centenares de puzles lógico-matemáticos y pruebas de estrés de la personalidad hasta hacernos llorar, rogar, patalear y suplicar que se acabaran.

Acabamos extenuados, había mucho en juego, un puesto de trabajo en la mayor compañía energética del mundo no era algo habitual ya que normalmente se heredaban de padres a hijos. Este era un caso excepcional el anterior chico de los cafés, que murió con cincuenta y nueve y que ya era todo un anciano, nunca se casó, el sueldo no le dio para eso.

¡Qué suerte tuvimos!

sábado, 9 de abril de 2011

Soy escritor…

 

- Soy escritor, le estaba diciendo el otro día a un amigo que hacia tiempo que no veía, como unos veinte años, y recuerdo que siempre discutía con el por todo.
- ¿Escritor?, no lo sabia, ¿y que escribes?
- Ahora nada, sufro el bloqueo del escritor
- ¿Has escrito algún libro?
- Ninguno
- Entonces no eres escritor
Ya me estaba cabreando - Si no fuese escritor no podría sufrir el bloqueo del escritor
- Pero ¿Que has escrito?
- De momento tengo el índice - y le enseño una hoja en la que pone:

indice

Se marchó cabreado, ¡ala otros veinte años sin verlo!

 

firma